miércoles, 30 de julio de 2008

ACATISTO A LA MADRE DE DIOS








A la emperatriz elegida antes de los siglos, entre todos los seres del cielo y de la tierra, que una vez vino a rezar en la iglesia de Vlaherne por todos los que vivían en las tinieblas. Nosotros con fe y humildad, celebramos su velo luminoso. Y tú, como la que tiene poder invencible, sálvanos de todas nuestras necesidades y sufrimientos, para que digamos con alegría alabándote: ¡Alégrate, nuestra alegría, protégenos de todo mal con tu santo y purísimo velo!


Icono titular de la Protección de la Madre de Dios que se venera en la parroquia de Elche (Alicante)




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